Acabo de venir de la FNAC, donde se ha presentado el documental de Emilio Ruíz Barrachina sobre la muerte de Lorca: Lorca, el mar deja de moverse. Un documental de gran calidad que trata exclusivamente los últimos días de la vida del poeta granadino, revelando aspectos desconocidos hasta ahora, para explicar la trama familiar y política que llevó al asesinato del poeta granadino. El documental muestra, por primera vez, la imagen de Juan Luis Trescastro, como presunto autor material del asesinato de Federico.
Así, Trescastro fue el que, supuestamente, ejecutó a Lorca, quien fue delatado -previamente- por otra persona: Ramón Ruíz Alonso, amigo de la familia Lorca.
Este nombre no nos dice nada. Pero si citamos a Emma Penella, Terele Pávez y Elisa Montés, sí nos sonarán por ser actrices importantes de la escena española. Más aún, las tres son hermanas, aunque ninguna mantenga el apellido paterno (Emma usa el apellido materno); las otras dos cambiaron completamente sus apellidos y nunca mostraron relación familiar ante el público.
¿Qué pretendían con esto? ¿Por qué cambiar sus apellidos y ocultar al público la relación de consanguinidad entre ellas? ¿Borrando el apellido conseguían, también, borrar esa historia? Está claro que sabían que cargarían durante toda su vida con el peso de la muerte del dramaturgo más importante que ha tenido España y que, sin duda, tendrá. Cambiar sus apellidos les servía para nacer de nuevo bajo otra identidad.
Pero, ¿por qué querían arrebatar la vida al más grande intelectual del momento? Por envidia y porque era comunista y maricón.
La primera vez que oí hablar de este hecho fue a través de la actriz Alfonsa Rosso a quien maquillé durante el rodaje de "Válido para un baile" de Gaby Beneroso. Prueba de aquellos días, quedó una foto que nos tomamos, ambas muy sonrientes.
Las sesiones de maquillaje y peluquería suelen ser largas. Durante esas horas hablas mucho con el actor o actriz y, en consecuencia, se puede llegar a tener una gran camaradería. Tal es el caso de Alfonsa Rosso, una gran profesional que se hace querer y que quiere a quienes la rodean.
Alfonsa y yo hablamos mucho, de muchas cosas. Y entre esas conversaciones, un día me relató la "verdad" de Terele Pávez, la mejor actriz secundaria que ha dado el cine español. Sus personajes siempre han estado cercanos al drama; mujeres secas, de mirada profunda que callan más que dicen...Y ella calló durante muchos años su dolor. Al parecer nunca pudo sobreponerse de aquella tragedia. Nunca pudo superar que su padre fuera el delator de Lorca.
Seguramente Pávez ha especulado toda su vida con la posibilidad de que si su padre no lo hubiera delatado, el autor de Poeta en Nueva York, seguiría vivo...Las posibilidades del destino: el azar jugando sus cartas con múltiples combinaciones.
Sobra decir que esta historia que me reveló Alfonsa sobre su compañera Terele, no la conté nunca a nadie. Hasta hoy. Si nadie había hablado de ello, si se mantenía oculto, debería permanecer así.

CON ALFONSA ROSSO