EL ÚLTIMO SUSPIRO
@ 05.03.2006 - 12:19:46A quienes dedican su vida a los que ya no le pertenece la suya
Las palabras muerte y agonía se han convertido en tabú. Nombres que no deben ser pronunciados en la nueva era del siglo XXI, cuyo objetivo es alcanzar la sociedad del bienestar y de la vida eterna. A la muerte se la ha despojado de su dignidad, la cual se ha cambiado por el brillo verdoso, aséptico y frío de los hospitales. Son muchos quienes no saben o no pueden cuidar a un enfermo paliativo o que se encuentra en agonía, por lo que declinan esta dolorosa tarea a residencias de ancianos u hospitales. Y no porque no deseen tener al enfermo a su lado, sino porque no pueden. Las exigencias del día a día nos restan tiempo para actos que antes eran cotidianos y esenciales como contar un cuento, incluso –el caso que nos toca- atender al enfermo, al moribundo y ver morir.
Yo tuve la gran oportunidad de ayudar a morir (pero una imprudencia me quitó la posibilidad de ver morir, de escuchar el último suspiro). Ni años de universidad, ni libros, ni documentales, ni películas, no cambio nada, y nada me reportó tanto como aquel mes que pasé junto a mi abuelo. De aquellos treinta y un días aprendí más que de los veinticuatros años que pasé junto a él. Me di cuenta de que ambos éramos más parecidos de lo que yo imaginaba. Mi abuelo me regaló la experiencia más gratificante de toda mi vida: acompañarlo en su último viaje y enseñarme que no hay que tener miedo a la muerte.
Mi abuelo comenzó su viaje hacia la muerte el 16 de julio de 2001 -día del Carmen, patrona de la mar, y día en que mi madre (su hija) celebraba su onomástica- y murió el 17 de agosto. Durante ese mes estuve ayudando a mi madre y mi abuela en tareas como lavarlo, limpiarlo, cambiarle la ropa, darle de comer. En definitiva, realizando los cuidados que necesita un enfermo y observándolo. Al principio, ellas pensaban que se iba a recuperar, que sólo se trataba de una de sus recaídas. Pero yo miraba a mi abuelo a los ojos y sabía que debía aprovechar el mayor tiempo posible porque ya no había retorno y poco a poco se iría consumiendo. Como así fue.
Día a día, paso a paso, fue retrocediendo en facultades. Un bebé crece y en su proceso evolutivo va desarrollando habilidades; poco a poco, aprende cada día algo más: gatea, camina, come por si solo…Pues ese mismo proceso se produce a la inversa cuando alguien padece una enfermedad muy avanzada. El que va a morir, va perdiendo una a una las habilidades que aprendió en su desarrollo infantil. Un día mi abuelo ya no pudo levantarse de la cama y hubo que comprarle un colchón antillagas. Otro día dejó de comer sólido y hubo que alimentarle a base de líquidos y sueros. Después dejó de hablar y en los últimos días de su existencia entró en un profundo sueño que lo condujo a la muerte.
De aquellos días recuerdo con más viveza el instante en que dejó de hablar y el de la extremaunción. Al igual que sus miembros se fueron perdieron movilidad, su boca perdió la facultad de hablar y, a pesar de que lo intentaba, no sabía articular palabra y no podía comunicarse con nosotros.
Me acuerdo que un día quería decirnos algo importante. A la cama se acercó mi abuela, mi madre, mi tía. Todas pendientes, intentando adivinar lo que quería, preguntándole para que asintiera o negara con la cabeza. Yo lo entendía, lo comprendía perfectamente, no necesitaba de sus palabras porque entre nosotros existía un lenguaje más expresivo que no requería ningún léxico; sin embargo, no podía decirles lo que él, en realidad, quería porque me embargaba una profunda desolación. Finalmente, me armé de valor y entre sollozos las callé y les dije: “quiere despedirse de todos. Quiere darnos su último adiós”. Entonces, mi madre le preguntó si era eso lo que deseaba, a lo cual él asintió. A partir de ese día, vinieron todos los amigos, todos los familiares para despedirse de él y me sentí afortunada porque estaba cumpliendo con lo que él quería y hacía todo lo posible por brindarle comodidades y atenciones.
Días antes de morir, yo estaba sentada en la cama junto a mi abuelo, él me cogió del brazo y tiró dulcemente de mí para que me recostara en su pecho. Lo hice, me acosté a su lado y apoyé mi cabeza junto a su corazón, escuchando los latidos. Me besó, me dio muchos besos y yo también lo hice. Nos estábamos demostrando el cariño y el afecto que no habíamos sabido expresarnos. Pasamos un largo rato así, abrazados.
Algunos médicos decían que había que hacer todo lo posible por prolongar su vida; otros, sin embargo, opinaban lo contrario y consideraban que llegado ese punto era mejor dejar que la persona se fuera apagando poco a poco, como una vela. No hace falta decir que soy de la última opinión. Cuando la muerte es certera e irrevocable, cuando sólo se puede alargar la vida artificialmente un par de semanas en estado vegetativo, es mejor que la propia naturaleza de la persona siga su curso.
Mi abuelo no deseaba vivir más porque sabía que para él la vida había llegado a su fin. Tenía 81 años, creo que su existencia fue feliz y ahora deseaba morir dignamente, rodeado de los suyos.
Murió el 17 de agosto a las 14:10 de la tarde. Esa mañana la necrosis apareció. Los dedos de sus pies se pusieron negros y secos, un signo de que la muerte lo rondaba. Recuerdo que venía de la calle y antes de ir a su habitación, entré un momento al servicio. Cuando llegué, ya había muerto. Esos escasos minutos me quitaron la posibilidad de verlo morir. Qué contradicción y qué ironía. La única que lo vio morir fue mi hermana Lydia. Le pregunté cómo fue y me contestó que mi abuelo dio un gran suspiro y murió.
Entonces, la muerte es un suspiro profundo. Toqué su cara, agarré su mano y lo acaricié como lo hice los días previos a su muerte. Me hubiera gustado, darle un beso, cogerle su mano en el momento de su muerte, que sintiera que alguien lo acompañaba. Pero ya se había marchado y no quiso esperar a que estuviera presente en su último suspiro. Agarrando su mano y acercándome a su oreja le hubiera susurrado lo que nunca le dije y siempre sentí muy profundo: "te quiero".
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Sara:
No quiero decirte que el texto es muy bonito porque sería injusto pero rebosa sentimiento (me asalta la duda de porqué te acuerdas ahora del adios de tu abuelo.......).
Yo nunca (y es mucho decir) me he encontrado en la situación de perder ningún ser querido...........
Un abrazo.
| Sara_Roma [Miembro] http://http:www.cinefantastico.com/terroruniversal 05.03.06 @ 23:22 |
Gracias por tu comentario Maropol, me agrada que me visites. No, no me he acordado ahora de mi abuelo. Desde que murió casi no pasa un solo día que no me acuerde de él.No hay fecha de cumpleaños, de todos los santos y de su muerte que no lo visite a su tumba a llevarle flores blancas. En la última visita, me traje una piedrecita.
Desde entonces, llevaba diciéndome que tenía que escribir esto, que tenía que hacerle un homenaje. De alguna forma esto es la demostración de mi amor y reconocimiento a lo que significó en mi vida.
Un beso
11.03.06 @ 08:23
No sé. Me haces pensar más en tu texto, que en tu abuelo. ¿Recuerdas un cuento mío, llamado "sin retorno"? Es un texto que toca el mismo tema que tu "Ultimo suspiro". Curiosamente está dedicado a mi abuela. Hace años me di cuenta que al morir un ser querido, uno siempre se quedaba con alguna culpa. Algo así como no haberle dicho "Te quiero" en sus últimos instantes. Cuando mi abuela estaba por morir, recordé un par de versos del poema "Tía Chofi", de Jaime Sabines que decía:
Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos
porque te quise a tu hora, en el lugar preciso(...)
Entonces pensé que yo había querido a mi abuela a su tiempo y en el lugar preciso, pero me engañaba Sara. Un evento porterior me hizo darme cuenta que en realidad ella se sentía sola, tal vez quiso que yo estuviera ahí y no estuve. Esto desemboco en un cuento.
En fin. Me gusta más la parte final de tu relato. Me parece que el texto cumple su objetivo, que es hacernos recordar a esas personas que hemos perdido o vamos a perder, pero la crítica literaria te la haré en otro momento.
Un abrazo, Fama.
| Sara_Roma [Miembro] http://http:www.cinefantastico.com/terroruniversal 11.03.06 @ 12:42 |
Miedo me das, Cronopio, al decir que "la crítica literaria me la harás en otro momento"...
Veo que muchos os fijáis en el recuerdo y el homenaje al leer este texto, pero no os olvidéis que es un reconocimiento a la labor que ejercen muchas personas que se dedican a los cuidados paliativos. Un texto que habla de la vida y de la muerte. Y de la unión que existía entre dos personas: dos almas iguales que habíamos vivido nuestro cariño de una manera silenciosa.
12.03.06 @ 06:41
Por supuesto Fama, eso no te lo discuto. Creo que lo logras, pero ya hablaremos.
14.03.06 @ 09:34
Querida Rosa: Tu humanidad me conmueve. La transcendencia que das a tu experiencia es muy generosa. Sólo cuando vivimos de cerca la muerte, es cuando damos valor a la vida y nos sentimos solidarios con los que sufren.
Estudié enfermería y nunca olvidaré la primera muerte que presencié. Era un hombre de 45 años al que habían atado las manos para que no se levantara de la cama ni se arrancará la vía que tenía abierta en el brazo. Estuve sóla con él más de tres horas, a su lado, para que no hiciera lo que deseaba: levantarse y correr, huyendo de lo que reflejaban sus ojos. Yo era muy jovencita (18 años) y me sentía impotente ante su angustia, sufrí con él, respire profundamente para darle mi aliento, acaricié sus manos y su cabeza, intentando paliar su dolor. Como no había nadie más, , me atreví a cantarle suávemente mientras le acariciaba el pelo. El pobrecito, resignado a su destino, se fue adormeciendo poco a poco y también recuerdo ese último y profundo suspiro de alivio.
Nunca he olvidado a ese hombre. Ya no me dedico a esos menesteres pero reconozco que la humanidad y la ternura es el mejor antídoto contra el sufrimiento.
| Sara_Roma [Miembro] http://http:www.cinefantastico.com/terroruniversal 14.03.06 @ 11:07 |
Es cierto, Maisteba, que la humanidad y la ternura es el mejor antídoto contra el sufrimiento. Ese hombre te agradecería tu presencia, tu compañía...Estar acompañado es muy importante. Gracias.
20.03.06 @ 21:06
ME HAS HECHO LLORAR, ME HAS EMOCIONADO. EL SUSPIRO DE ALIVIO. IMPRESIONANTE. TE ACOMPAÑO EN EL SENTIMIENTO, A TI Y A LOS TUYOS.
TU ABUELO MURIO CONTIGO, PORQUE VIVE EN TÍ. ES LA VIVENCIA. ES LA GRATA COMPAÑIA. ES TU TERNURA Y LA SUYA EN COMUNIÓN.
MILES DE BESOS Y ABRAZOS
PEPE
| Sara_Roma [Miembro] http://http:www.cinefantastico.com/terroruniversal 22.03.06 @ 10:58 |
Mi intención no era hacer llorar. Pero aprecio el he hecho de que os conmueva.
Muchos besos
| Ribera [Miembro] 23.03.06 @ 00:19 |
Aunque después de un tiempo, paso por aquí por recomendación de rompeolas, me dijo que era un post conmovedor y es cierto, tu abuelo fue muy afortunado, en serio, pocas personas pueden tener unos días finales tan acompañados.
Muchos besos
23.03.06 @ 00:45
Me has conmovido, has hecho que recuerde el adios que he tenido que dar a varios seres queridos, me ha gustado recordarlo, porque ellos son parte de nosotros.
Tienes razon en este siglo, la palabra muerte no se quiere pronunciar, ni siquiera oir, y es una realidad tan tangible que no comprendo porque las personas en general niegan esa realidad, al final es lo que nos espera a todos, deberiamos vivirlo como lo que es algo natural, pero es dificil.
Un saludo. Mera.
PD: Estoy convencida que para tu abuelo era muy duro marchar en tu presencia, por eso se fue cuando tu no estabas, en el fondo te quiso proteger. Un besazo, y siento mucho tu perdida.
ME DEJASTES PENSATIVA Y TRISTE, COMO HUBIERA QUERIDO ASI COMO TU HABER ESTADO EN LOS ULTIMOS MOMENTOS CON MI AABUELITA,Q FUE PARA MI Y TODA MI FAMILIA LO MAXIMO COMO SER HUMANO,PERO SIEMPRE HAY UN PERO O UN HUBIERA, Y ESO ES DE LOS INADAPTADOS Y YO SOY UNA DE ESAS PERSONAS, TUVE MUCHO TIEMPO DE CU8IIDARLA Y NO LO HICE, Y HOY ME PESA ENORMEMENTE NO HABER ESTADO AAHI EN SU LECHO DE MUERTE Y DE DOLOR, COMO QUISIERA Q ELLA NO HUBIESE MUERTO, PARA DECIRLE TODO LO Q ME HACE FALTA , Y QUE HOY Q YA SOY UNA ABUELITA, LA VALORO MAS Y LA RESPETO,OJALA Q MIS NIETECITOSALGUN DIA ME VALORARAN,PORQ TRATO DE SER MEJORYA Q NO PUDES SER ATENTA CON MI ABUELITA.ARREPENDITA.........
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